Ricardo Anaya Cortés, coordinador de las y los senadores del PAN, afirmó que la detención del líder del CJNG representa “un avance importante”, pero advirtió que si no se desmantela por completo la organización criminal, podría generarse más violencia.
Señaló que la historia reciente demuestra que detener únicamente a la cabeza de un cártel provoca fracturas internas y el surgimiento de nuevos grupos delictivos. Citó como ejemplo los casos de:
- Miguel Ángel Félix Gallardo, cuya captura en 1989 derivó en la división del Cártel de Guadalajara.
- Osiel Cárdenas Guillén, lo que detonó la ruptura entre el Cártel del Golfo y Los Zetas.
- Alfredo Beltrán Leyva, que provocó una escisión dentro del Cártel de Sinaloa.
- Ignacio Coronel Villarreal, tras cuya muerte surgió el CJNG.
Anaya reconoció la cooperación bilateral con Estados Unidos en el operativo, pero insistió en que el objetivo debe ser pacificar al país mediante una estrategia integral que rompa redes de complicidad entre criminales y funcionarios públicos.
Asimismo, consideró que la llamada estrategia de “abrazos, no balazos” fue un fracaso y pidió actuar con inteligencia para desmantelar estructuras completas, no solo “descabezar” organizaciones.
Sobre si la detención representa un éxito para la presidenta Claudia Sheinbaum, respondió que se trata de un logro compartido entre el gabinete de seguridad y el gobierno de Estados Unidos, aunque advirtió que sería “ingenuo” pensar que el problema de violencia está resuelto.
En materia electoral, alertó que una eventual reforma podría buscar debilitar al Instituto Nacional Electoral (INE) mediante recortes presupuestales o cambios en su integración, lo que —dijo— pondría en riesgo la autonomía del órgano electoral.
Finalmente, sostuvo que cualquier reforma deberá incluir sanciones severas contra partidos que reciban recursos del crimen organizado, o de lo contrario, no contará con el respaldo del PAN.
