El llamado “Plan B” de la reforma electoral fue aprobado por Morena y sus aliados en el Congreso, luego de que la propuesta original no alcanzara los votos necesarios para modificarse en su totalidad.
Esta nueva versión incluye cambios más limitados, enfocados principalmente en la reducción de gastos en el sistema político, como recortes al presupuesto de órganos electorales y ajustes en salarios de funcionarios, además de disminuir el número de regidores en municipios.

La aprobación se logró con el respaldo de Morena, el Partido Verde y el Partido del Trabajo, mientras que la oposición votó en contra al considerar que la reforma es insuficiente y no resuelve problemas de fondo en materia electoral.
Por su parte, el oficialismo defendió el proyecto asegurando que busca hacer más austero el sistema político en México y reducir el costo de la democracia.
Aunque fue aprobado, especialistas señalan que este “Plan B” representa una versión mucho más reducida de la reforma electoral que se planteó originalmente.
