La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) atraviesa una fuerte ola de críticas en 2025 bajo la gestión de Rosario Piedra Ibarra, debido a una notable disminución en la emisión de recomendaciones y en la atención efectiva a víctimas.
De acuerdo con organizaciones civiles como Yo También AC, el organismo ha reducido su actividad en áreas clave, especialmente en temas de discapacidad, donde se reporta menos acompañamiento y asesoría jurídica. Además, se han señalado posibles inconsistencias en los informes oficiales, ya que algunos casos fueron clasificados de forma incorrecta, lo que pone en duda la transparencia de la institución.

Las críticas también provienen de colectivos de víctimas, particularmente madres buscadoras, quienes han acusado falta de compromiso y apoyo por parte de la CNDH en medio de la crisis de desapariciones en México. Estas inconformidades se suman a un contexto más amplio de cuestionamientos sobre el papel del organismo.
Aunque la titular ha defendido su gestión argumentando que hay más personas atendidas y que muchos casos se resuelven por conciliación, especialistas y activistas señalan que el bajo número de recomendaciones —especialmente en casos graves— refleja una menor efectividad del organismo en la defensa de los derechos humanos.
En medio de este escenario, la CNDH enfrenta una creciente presión pública y política, mientras aumenta el debate sobre su autonomía, transparencia y capacidad real para proteger a las víctimas en México.
